La Mente

La Mente

MENTE FÍSICA Y MENTE ESPIRITUAL

Hay dos tipos de mente: la mente humana o física y la mente espiritual. La mente física está enredada en la burda conciencia física; por consiguiente, no ve y no puede ver la verdad propiamente dicha en su propio mundo. La mente espiritual, que es la mente iluminada o iluminadora, tiene la capacidad de permanecer en el corazón aspirante; por consiguiente, ve la verdad más alta, la verdad del siempre trascendente Más Allá, y aspira a convertirse en esta verdad.

A la mente humana no le gusta permanecer en la conciencia humana. Sin embargo, esta misma mente humana tiene miedo de lo Vasto infinito. Cuando la vastedad quiere aparecer ante la mente física, la mente física se paraliza de horror. Es más, observa su propia insuficiencia, su propia capacidad limitada, y dice: “¿Cómo puede ser? Soy tan débil; soy tan impotente; soy tan insignificante. ¿Cómo puede la vastedad aceptarme como suya?”

Primero tiene miedo de la vastedad, entonces duda. Duda de la existencia misma de la vastedad. Luego, por la Gracia infinita de Dios, el miedo abandona la mente y la duda abandona la mente. Lamentablemente, ahora viene la envidia. La mente mira a su alrededor y ve que hay algo de plenitud en la vastedad mientras que en su propia existencia no hay plenitud, no hay alegría. Y así comienza la envidia. El miedo, la duda y la envidia –estas tres fuerzas no-divinas– atacan a la mente y la hacen insensata, impotente y desesperanzada en nuestro viaje hacia arriba. Cuando la mente es atacada por el miedo, la duda y la envidia, algo más entra de manera consciente y deliberada y alimenta la mente; ese algo es el ego. Con el ego comienza el principio de nuestro final espiritual.

La mente humana se interesa por la belleza estética, la serenidad y el equilibrio. La mente humana está en la búsqueda de la Verdad, la Luz y la Realidad. Pero desafortunadamente, quiere ver la Verdad más elevada según su propia manera limitada. No quiere trascenderse a fin de alcanzar la Verdad última. Más aún, la mente física quiere examinar la Verdad más elevada, lo cual es absurdo.

La importancia capital de la mente humana ha sido, hasta ahora, innegable. La mente humana nos separó del reino animal a través del proceso de evolución cósmica. Si no se hubiera producido un despertar de la mente humana, la vida humana consciente no habría podido desarrollarse desde el reino animal. Pero ahora, lo animal en nosotros ha hecho su papel. Lo humano en nosotros, lo humano no-aspirante en nosotros, completará pronto su papel. Lo divino en nosotros ha comenzado, o comenzará pronto, a desempeñar su papel.

La mente espiritual obtiene iluminación desde el alma con la ayuda del corazón. Y, en el proceso de su propia iluminación interna, quiere ir lejos, mucho más allá del ámbito de la razón a fin de ver, sentir y crecer hasta convertirse en la Verdad última y trascendental.

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MI MENTE

Oh mente mía, ninguna cadena terrestre puede atarte. Siempre estás en vuelo. Ningún pensamiento humano puede controlarte. Siempre estás en movimiento.

Oh mente mía, para ti es difícil creer en la plenitud constante de mi alma. Y para mí es difícil creer que estés condenada a ser una eterna víctima de las venenosas dudas. ¡Vaya!  Has olvidado.  Has olvidado del secreto dorado: “Permanecer en la Habitación del Silencio es abrir la Puerta de la Plenitud”.

Oh mente mía, enormes son tus responsabilidades. Tienes que satisfacer a tus superiores: el corazón y el alma. Sólo con tu más cálida admiración podrás conquistar el corazón. Sólo con tu más profunda fe podrás conquistar el alma. Tienes que satisfacer también a tus subordinados: el cuerpo y el vital. Sólo con tu interés puro podrás hacer sonreír al cuerpo. Sólo con tu estímulo genuino podrás ayudar al vital a correr inequívoco hacia el bien y no hacia el placer.

Oh mente mía, te necesito desesperadamente, ya sea para permanecer en ti o para ir más allá de ti. Tú ves, y así proteges lo físico en mí. Tú sirves, y así revelas lo espiritual más allá de mí.

Oh mente mía, desecha la árida razón que tanto tiempo has atesorado. Dale la bienvenida a la fe siempre-virgen. Posee la espada desenvainada de la conciencia. Estás destinada a escalar muy por encima de las tempestades del miedo. No te quedes más en las lúgubres sombras de la muerte creadas por ti misma. Viste las doradas ropas de la sencillez, la sinceridad y la pureza. No dejes que los vendavales de la incredulidad extingan la llama ascendente en tu interior. Tuya es la flecha de la concentración. Tuya es la tierra de la intuición iluminadora. Tuya es la paz sin horizontes.

¡Contempla al Supremo! Él te corona, oh mente mía, con los laureles de Su infinita Magnanimidad.

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Pregunta: Cuando intento considerar un problema y planear una vía de acción, me veo incapaz de tomar una decisión. ¿Por qué sucede esto?

Sri Chinmoy: Cuando las personas usan la mente, sufren constantemente de una cosa: la confusión. Continúan pensando y pensando, y en cuanto creen que han llegado a la verdad, descubren que no es la verdad en absoluto sino, simplemente, más confusión. La dificultad es ésta: cuando pensamos en alguien o en algo, formamos una concepción positiva que creemos absolutamente cierta. Pero al momento siguiente viene la duda y cambia nuestra mente. En este momento piensas que soy una persona agradable y al momento siguiente piensas que soy malo. Después de eso, pensarás otra cosa. Antes o después verás que no hay final para sus preguntas y que no hay solución.

Cada vez que pensamos estamos perdidos. El acto de pensar se hace en la mente, pero la mente todavía no está liberada; sólo el alma está liberada. Nuestro problema es que queremos ser liberados por medio del pensamiento, pero la mente misma se halla todavía en la celda-prisión de la oscuridad, la confusión y la limitación, así pues, ¿cómo podemos esperar de la mente la liberación?

Cuando planificamos, muy a menudo estamos frustrados porque no vemos la verdad justo desde el comienzo. Planeamos hacer algo porque sentimos que si lo hacemos alcanzaremos una cierta meta, pero, entre el planificar y el ejecutar, diferentes ideas y diferentes ideales entran en nosotros y nos crean confusión. Entonces nuestra planificación continúa y continúa siempre y nunca entramos en el mundo de la acción porque nuestros planes nunca están completos o seguros. Hay una brecha abismal entre nuestro plan mental y la acción misma.

Pero si tenemos una voluntad interna, la voluntad del alma, la cual ha venido a nosotros a partir de la meditación, entonces la acción no es antes concebida que hecha. En ese momento, no hay diferencia alguna entre nuestra voluntad interna y nuestra acción externa. Cuando entramos con nuestros planes mentales en la estancia de la acción, que está totalmente oscura, apagada, es como si llevamos una vela. Pero cuando entramos en la estancia con la luz de nuestra alma, la estancia es inundada de iluminación.

Ahora mismo estamos trabajando con nuestra mente. La mente dice: “Tengo que lograr algo, he de pensar cómo puedo ejecutar mi plan”. Pero Dios no hace eso, Dios ve el pasado, el presente y el futuro en un vistazo. Cuando somos uno con Dios, cuando –por medio de la aspiración constante– nos identificamos con la Conciencia de Dios, entonces cualquier cosa que hagamos será hecha espontáneamente. No utilizaremos la mente sino que actuaremos siempre desde nuestra propia conciencia interna, con nuestra facultad intuitiva. Y cuando desarrollamos esa facultad intuitiva, podemos actuar fácilmente sin tener un plan. En cada momento, la posibilidad de la manifestación total que va a tener lugar se materializará justo delante de nosotros.

Ahora pensamos que dentro de, digamos, diez o veinte días se puede materializar alguna posibilidad concerniente a nuestras esperanzas y aspiraciones. Pero cuando somos uno con la Conciencia de Dios, eso es más que una posibilidad. Es algo inevitable, es un logro inmediato. La visión y el cumplimiento van juntos. En la conciencia humana común la visión es una cosa y el cumplimiento es otra. Pero, cuando somos uno con la Conciencia de Dios, la visión y el cumplimiento son inseparables.

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Pregunta: Respecto a la visión y a su cumplimiento, ¿Cómo sabe uno que está teniendo la ‘visión’ correcta?

Sri Chinmoy: ¿Te estás refiriendo a ti mismo o estás hablando en general? Si es por ti mismo, te lo puedo decir fácilmente: sé que en tu meditación hay veces que vas muy profundo y tu voz interna te dice, sin pensarlo, que algo ya ha sido hecho. Tu mente no viene a imponer sus ideas sobre dicha voz, diciendo: “Si haces esto, tal vez será un error; no lo hagas, o puede que ocurra algo en el futuro; si lo haces… y si no lo haces… etc.” La mente no interfiere. Puedes estar seguro de que cuando obtienes este tipo de visión en tu meditación profunda, es algo correcto y que traerá espontáneamente su propio cumplimiento.

Cada día, cuando iniciamos nuestra jornada, construimos nuestro propio mundo; tomamos decisiones. Pensamos que las cosas han de hacerse de cierta manera: “Debo tratar con esta persona de tal manera. Tengo que decir esto. Tengo que hacer aquello. Tengo que dar esto.” Todo es “yo, yo, yo”. Pero en vez de tanta planificación, si podemos hacer nuestras mentes absolutamente calmadas y silenciosas, podemos conocer la Voluntad de Dios. Este silencio no es el silencio de un cuerpo muerto; es el silencio dinámico y progresivo de la receptividad.

Mediante el silencio total y la siempre creciente receptividad de la mente, se puede conocer la Voluntad de Dios. Cuando la mente humana opera poderosamente, la Voluntad divina no puede operar. La Voluntad de Dios funciona únicamente cuando la mente humana no funciona. Cuando la mente deviene un recipiente puro, el Supremo puede verter en él Su infinita Paz, Luz y Dicha.

Estamos constantemente construyendo y rompiendo nuestra casa mental. Pero, en vez de hacer y romper la casa a nuestro antojo, si podemos vaciar nuestra mente, hacerla quieta y silenciosa, entonces Dios puede construir Su Templo o Su Palacio en nosotros a Su propia Manera. Y, cuando Él haya construido Su Morada dentro de nosotros, dirá: “La he construido para que tú y Yo residamos aquí juntos. Yo la he construido, pero no es sólo Mía. También es tuya. Entra”.

De modo que, la manera más fácil para nosotros de conocer la Voluntad de Dios es devenir el instrumento y no el hacedor. Si nos convertimos sólo en el instrumento para llevar a cabo los planes de Dios, la Voluntad de Dios actuará en y a través de nosotros. Dios es quien actúa y es la acción misma. Él es todo. Nosotros solamente observamos.

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Pregunta: Algunos dicen que deberíamos hacer caso siempre a la voz de la razón. ¿Puede comentar algo sobre esto?

Sri Chinmoy: Al principio, muchas cosas tal vez nos ayudan, pero más tarde pueden convertirse en obstáculos. El deseo fue un ayudante cuando nos levantó del mundo del letargo, pero se convirtió en un estorbo cuando quisimos entrar en el mundo de la espiritualidad. El desarrollo de la mente razonadora es necesario para quienes no tienen juicio alguno en absoluto, quienes no serán capaces de asir verdad alguna, quienes son un poco mejor que animales en su entendimiento. Pero una vez que tenemos algo de capacidad mental, debemos comenzar a trascender nuestra servidumbre a la mente haciendo descender la Gracia, la Paz y la Luz desde lo alto para iluminar la mente. Debemos ir más lejos, más profundo y más alto que el mundo de la razón  –mucho más allá de la mente razonadora o intelectual. La mente razonadora tiene que ser transformada en un dedicado instrumento del Supremo.

La mente razonadora es realmente un obstáculo para un aspirante. Usar la mente se convierte en una limitación porque la mente no puede asir lo Infinito. Si vivimos en la mente, intentaremos circunscribir constantemente la Verdad; jamás podremos ver la Verdad en su propia forma. Únicamente si vivimos en el alma podremos abrazar la Verdad como un todo. Más allá de la razón está la Verdad. Más allá de los límites de la mente razonadora se encuentran la Verdad, la Realidad y la Infinitud. La razón tiene una Luz muy limitada, en tanto que lo que nosotros queremos y necesitamos tiene Luz infinita. Cuando amanece la Luz infinita, la razón queda hecha añicos.

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Pregunta: ¿Hay algún método espiritual de auto-análisis?

Sri Chinmoy: No, no lo hay. El tipo de auto-análisis psicológico, desde el punto de vista más elevado, es erróneo. En el auto-análisis utilizamos la mente física para intentar examinar nuestro oscuro pasado y nuestro subconsciente. En el auto-análisis decimos: “He hecho lo correcto” o “He hecho lo incorrecto”. Hay siempre un positivo y un negativo. Pero tenemos que ir más allá del positivo y el negativo. En los Upanishad se dice que hemos de aceptar la ignorancia y el conocimiento y luego ir más allá de ambos adonde todo es sabiduría divina. Cuando adoptamos el auto-análisis, en un momento determinado estamos en el conocimiento y al momento siguiente estamos en la ignorancia. Estamos constantemente identificándonos con el conocimiento o la ignorancia, y con nuestra duda mental. Pero cuando entramos la profunda meditación espiritual, cuando estamos adelantados en la vida espiritual, nos hallamos por encima de la ignorancia y el conocimiento; únicamente clamamos por la Paz infinita, la Luz infinita y la Dicha infinita.

Si el buscador está constantemente examinándose con su mente, habrá siempre un fuerte tirón de las fuerzas negativas de la mente. Como un imán tirarán de nosotros, aun cuando con nuestra mente estamos intentando desechar todo lo que consideramos incorrecto. La dificultad es que no utilizamos la luz del alma para fortalecer nuestra fuerza de voluntad en el auto-análisis. Cuando uno se propone hacer lo correcto, eso no quiere decir que será capaz de hacerlo. Las propensiones inferiores y las fuerzas erróneas poseen tremendo poder, y este poder viene en forma de tentación. Si cedemos a esta tentación, estamos totalmente perdidos.

Si una persona espiritual quiere alcanzar el reino de la Paz más elevada y la Luz infinita, donde no existe tentación alguna, debe ir más allá del análisis mental. Debe aspirar. No obstante, si uno no ha aceptado la vida espiritual, para esa persona es mejor emplear el auto-análisis que actuar como un animal salvaje. Para ella es bueno hasta cierto punto. Si no emplea su poder de auto-análisis, no habrá para ella absolutamente ninguna diferencia entre la luz y la oscuridad. Pero si quieres la manera más rápido y más convincente de transformar tu naturaleza en una naturaleza divina, tienes que aspirar. La aspiración es la única solución última a los problemas de la limitación humana.

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Pregunta: ¿Cuál es la mejor manera de impedir que nos ataquen pensamientos indebidos?

Sri Chinmoy: Los pensamientos que debemos controlar son aquellos que no son productivos, los pensamientos que son dañinos, los pensamientos que son destructivos, los pensamientos tontos, los pensamientos negativos. Estos pensamientos pueden venir desde fuera y entrar en nosotros; o pueden encontrarse ya dentro de nosotros y meramente salir a la superficie. Los pensamientos que provienen del exterior son más fáciles de controlar que los pensamientos que ya están adentro. Si un pensamiento no-divino viene de afuera, debemos sentir que tenemos un escudo a nuestro alrededor o justo frente a nosotros como protección, especialmente delante de nuestra frente. Si sentimos que nuestra frente es algo vulnerable, delicado, expuesto, entonces siempre seremos una víctima de los pensamientos indebidos. Pero en cuanto nos hacemos sentir conscientemente que esta frente es un escudo, un muro sólido, entonces, los pensamientos erróneos no pueden entrar. Tenemos que hacernos sentir conscientemente que estamos protegidos por un sólido muro o un fortín con muchos soldados adentro. Debemos estar constantemente vigilantes y, cuando venga un ataque de fuerzas negativas, tenemos que saber que tenemos dentro de nosotros soldados más fuertes que ellas. Los soldados más fuertes son nuestra pureza, nuestra sinceridad, nuestra aspiración y nuestro afán por Dios. En el momento en que venga un pensamiento indebido, estos soldados divinos dentro de nosotros estarán en guardia y nos servirán como guardaespaldas.

Los pensamientos que ya están dentro de nosotros creando problemas son más difíciles de expulsar, pero lo podemos hacer. Podemos hacerlo a través de la extensión de nuestra conciencia. Tenemos un cuerpo y dentro de este cuerpo están las fuerzas erróneas que han tomado forma de pensamientos. Lo que tenemos que hacer es extender nuestra conciencia física mediante el esfuerzo consciente y la aspiración, del mismo modo que extendemos una banda elástica, hasta sentir que nuestro cuerpo entero se ha extendido hasta el Infinito y se ha convertido en simplemente una sábana blanca de conciencia extendida infinitamente. Si podemos hacer esto, veremos que nuestra conciencia es todo pureza.

Cada pensamiento puro, cada gota pura de conciencia, es como un veneno para la impureza o para los pensamientos inadecuados en nosotros. Nosotros tememos a los pensamientos impuros, pero los pensamientos impuros temen más a nuestra pureza. Lo que nos sucede a menudo es que nos identificamos con nuestros pensamientos impuros y no con nuestros pensamientos puros. Pero en el momento que nuestra existencia física puede identificarse con la pureza, cuando podemos decir: “Este pensamiento puro me representa”, entonces la impureza que hay dentro de nosotros muere de inmediato. Los pensamientos erróneos están dentro de nosotros precisamente porque nos identificamos con esos pensamientos. Si nos identificamos con otra cosa, inmediatamente tienen que abandonarnos.

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SÓLO UN PENSAMIENTO

Sólo un pensamiento recorre mi mente, sólo un pensamiento:
   ¿Quién me ha dado tal impuro poder de locuacidad, este parloteo sin sentido?
Madre, sé que mi única compañía era el silencio.
   ¿Quién me ha quitado ese silencio, Madre, y quién me ha quitado
la jovialidad de mi corazón?

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Mantén tu mente centrada en Dios. Tus fútiles pensamientos serán transformados en ideas fértiles, tus ideas fértiles en ideales resplandecientes y tus ideales resplandecientes en la Infinitud que todo lo colma.

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La paz es la perfección de la propia mente y la divinización de los propios pensamientos.

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Un pensamiento ocioso indica que la mente está en huelga. No te demores, reduce a la mente rápido y con fuerza.

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No intentes acercarte a Dios con tu mente pensante. Esto puede sólo estimular tus ideas, actividades y creencias intelectuales. Intenta acercarte a Dios con tu corazón clamoroso. Esto despertará tu conciencia fervorosa, espiritual.

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Cuando vivimos en la mente, vivimos en la trama de la forma. Cuando vivimos en el alma, entramos en la no-forma y finalmente vamos más allá de la forma y la no-forma. Llegamos a ser, en ese momento, el alma individual universalizada y el Alma Universal individualizada.

El mundo externo es sinónimo de mente. El mundo interno es sinónimo de corazón. El mundo externo tiene pasado, presente y futuro. El mundo interno tiene futuro resplandeciente y colmador. El mundo del Más Allá tiene únicamente el eterno Ahora. Cuando vivimos en el mundo externo, el ‘yo’ ignorante nos destruye. Cuando vivimos en el mundo interno, el ‘yo’ iluminado nos satisface. Cuando vivimos en el mundo del Más Allá, el ‘yo’ Infinito nos abraza afectuosamente y nos inmortaliza.

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Mi alma está a cargo de mis actos resplandecientes. Mi corazón está a cargo de mis sentimientos que se remontan. Mi mente está a cargo de mis pensamientos transformadores. Mi vital está a cargo de mi energía fluyente. Mi cuerpo está a cargo de mi vida que se esfuerza.

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DEPENDO

    Cuando estoy en el cuerpo,
Dependo de la desesperanza y la impotencia.
Cuando estoy en el vital,
Dependo de la agresión y la regresión.
Cuando estoy en la mente,
Dependo de la duda y el temor.
Cuando estoy en el corazón,
Dependo de la inseguridad y la incertidumbre.
Cuando estoy en el alma,
Dependo del amor y la alegría.
Cuando estoy en Dios,
Dependo de Su Perdón y Su Seguridad.

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Mi riqueza yace en los pensamientos divinos de mi mente, en el sacrificio puro de mi corazón y en la unicidad consciente de mi alma con el Supremo.

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Aprende a amar a tu perturbada y perturbadora mente con la luz de tu alma.

Verás a tu mente atender a la necesidad de tu corazón.

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