Sumario: Una cuestión de conciencia


¡Lo has Conseguido!

¡Enhorabuena! Cuatro semanas completas de meditación es un gran logro que está destinado a dar frutos.
Antes de pensar en lo que queda por delante, dedica ahora un tiempo a repasar el diario. ¿Cómo ha cambiado tu meditación durante estas cuatro semanas? Y lo más importante, ¿cómo te ha cambiado a ti la meditación durante estas semanas? ¿Hay alguna diferencia en la conciencia que ahora tienes de ti mismo y del mundo que te rodea?

Una Cuestión de Conciencia

Esperamos que la respuesta a la pregunta anterior haya sido un rotundo “¡Sí!”—¡y esperamos que el cambio en tu conciencia haya sido positivo! Si no estás seguro de si tu conciencia ha cambiado o de cómo lo ha hecho, piensa un poco en cómo han cambiado tus interacciones cotidianas con el mundo en este último mes.

¿Te afectan menos las circunstancias externas? ¿Eres más consciente de las causas subyacentes en tus acciones hacia los demás y en sus acciones hacia ti?

Vamos a ver algunos ejemplos de cómo puede haber cambiado la conciencia. Aunque estas situaciones no te hayan ocurrido a ti, o tus reacciones no hayan sido las mismas, es muy posible que hayas experimentado algo parecido.

  • Situación A: Alguien te grita sin motivo.

    Antigua reacción: Te pones inmediatamente a la defensiva y le devuelves el grito.

    Nueva reacción: Actúas con simpatía y compresión. Piensas: “Posiblemente esta persona se siente tensa y agobiada”.

 

  • Situación B: Tráfico atascado al ir o al volver del trabajo.

    Antigua reacción: Te enfadas y te frustras. Gritas: “¿Qué hace toda esta gente aquí en la calle? ¿No han oído hablar del transporte público?”

    Nueva reacción: Miras el lado bueno de la situación. En este caso aprovechas la ocasión extra que tienes para cantar o recitar un mantra o para pensar en muchas de las cosas por las que puedes estar agradecido en tu vida.

 

  • Situación C: Las cosas no salen “a tu manera”.

    Antigua reacción: Las expectativas de un resultado determinado, te conducen a la frustración. Clamas al cielo: “¿Por qué siempre me pasan a mí estas cosas?” Como estás dependiendo de las circunstancias externas, tu auto-estima sufre. Te preguntas: “¿Porque no puedo hacer nada bien?”.

    Nueva reacción: Las cosas ocurren, pero como no esperas que sucedan de una manera concreta, no hay frustración. Como estás más centrado, tu auto-estima es menos vulnerable a los acontecimientos externos.

“No tengas miedo
de las acciones destructivas de los demás.
Ten miedo de tu propia reacción hacia ellos.”
 - Sri Chinmoy

Observa algo importante en cada una de esas situaciones: los acontecimientos externos no han cambiado; lo que ha cambiado es el estado de conciencia en que tú te encuentras cuando ocurren los hechos. En otras palabras:

  • Tu conciencia determina cómo interpretas los acontecimientos externos.

  • Esa interpretación determina cómo experimentas el mundo; de una manera más positiva o más negativa.

  • Tu experiencia del mundo determina la calidad de tu  vida.

Todo comienza con la conciencia. Conclusión: la calidad de tu conciencia determina la calidad de tu vida.