Correr

corriendo

 

Correr hace el cuerpo joven.
Esforzarse hace el vital joven.
Sonreír hace la mente joven.
Servir hace el corazón joven.
Amar hace el alma joven.

 

La vida y los deportes no pueden separarse; son una misma cosa. De hecho, la vida en sí misma es un juego.
Este puede jugarse extremadamente bien, siempre que el jugador desarrolle, de forma consciente o inconsciente, la capacidad para invocar la energía trascendental que está manifestada siempre en la acción.

En el juego de la vida, cada alma está corriendo, consciente o inconscientemente, hacia la meta de la perfección interna. No hay un solo individuo que no haya tomado la salida. Ahora bien, un individuo puede estar detrás de otro en la carrera hacia Dios, pero todos están progresando y corriendo hacia la misma meta. Cuando entras en la vida espiritual significa que has comenzado de manera consciente tu viaje interior. Si corres conscientemente, como es natural alcanzarás la meta antes que quienes todavía están durmiendo. Hay muchas razones por las que puedes estar inspirado para correr de una forma consciente hacia la meta. Puedes estar inspirado a correr hacia la meta porque ves a muchos otros que también están corriendo, y eso te hace sentir que la meta tiene algo que ofrecer. Por otra parte, tal vez quieras correr hacia la meta porque tú mismo tienes un intenso llanto interior. Tu llanto interior por la verdad, la luz y el amor, ha aumentado; por lo tanto estás corriendo hacia la meta. ¿Por qué ha aumentado en ti el llanto interior, mientras que otros están aún profundamente dormidos? Eso es porque Dios te ha inspirado. No sólo es que tú sales de tu casa y decides correr. No, algo dentro de ti, un impulso interno, te inspira a salir y a correr. ¿Y quién te ha dado ese impulso interior sino nuestro Amado Supremo?

La espiritualidad es una carretera de una sola dirección que te lleva hacia tu meta. Una vez que te has embarcado en tu viaje, no puedes volver. El punto de partida ya no está. Una vez se inicia la evolución en cualquier plano, no puedes volver al punto inicial. Si estás corriendo de forma consciente hacia la meta, es natural que quieras llegar allí lo antes posible. Si quieres correr rápido, más rápido, rapidísimo, tienes que simplificar tu vida externa, tu vida de confusión, tu vida de deseo, tu vida de ansiedad y preocupación. Al mismo tiempo, tienes que intensificar tu vida interna, tu vida de aspiración, tu vida de dedicación e iluminación.

A veces, cuando ves tu meta delante de ti, piensas que deberías poder alcanzarla de una vez, aunque tal vez estés un poco cansado. Estás cansado porque tu capacidad es limitada. No obstante, tu mente sólo quiere abrazar la meta. Pero hay un límite en cuanto a lo rápido que puedes ir. Como corredor, has de tener cuidado de no caer justo antes de alcanzar la línea de llegada.

Por otra parte, puedes decir que no hay tal caída. Dado que sólo hay una carretera, un camino hacia la meta, no es posible caer fuera del camino. La Purificación y la Iluminación están llamadas a producirse a la Hora elegida de Dios. En ese momento, primero verás que la meta está justo delante de ti. Luego sentirás que la meta está dentro de ti, y, por último, llegarás a comprender que no sólo la meta está dentro de ti, sino que tú eres la meta misma. Tu propio ser superior es la meta que tu ser inferior ha estado buscando.

Texto de "El correr interno y el correr externo" de Sri Chinmoy