El papel del Guru

En alguna parte en las escrituras de la India, hay una imagen de un gran lago hacia el cual, cada 5000 años, vuela un pájaro y se lleva una sola gota de agua en su pico...

En alguna parte en las escrituras de la India, hay una imagen de un gran lago hacia el cual, cada 5000 años, vuela un pájaro y se lleva una sola gota de agua en su pico...

Se dice que la cantidad de tiempo necesaria para que el pájaro vacíe ese lago ni siquiera comienza a describir la eternidad de vidas necesarias para que un ser humano alcance su destino final, el cual es llegar a su Auto-realización, establecer su unicidad final con Dios.

Sri Chinmoy medita profundamente

Sri Chinmoy medita profundamente...

Para muchos, el pensamiento de un viaje de tal inmensidad a través de interminables ciclos de sufrimiento y experiencia es deprimente – pero hay dos comentarios consoladores que hacer. Para aquellos que aspiran conscientemente a esa meta final, el lago ya está medio vacío, ese largo viaje queda ya muy atrás; y además hay en cada época y siglo un reducido número de guías que, habiendo completado ellos mismos el viaje, han vuelto para ayudarnos. Ellos nos inspiran, nos recuerdan nuestro verdadero destino y propósito y despiertan nuestro anhelo y aspiración. Este es el papel del 'Guru'.

En occidente hay a menudo resistencia a la idea de tener un guru, pero la presencia de un maestro vivo en la vida de una persona es una inmensa oportunidad y privilegio. El guru consigue muchas cosas para nosotros, acelerando nuestro progreso y acortando en muchas encarnaciones el tiempo hasta nuestra propia realización. Considera algunas de sus funciones:

Meditación

Al aceptar un discípulo el guru asume la responsabilidad de conducir a esa alma hacia Dios, y se convierte en un 'amigo para la eternidad' para esa persona.

Mi propio guru Sri Chinmoy escribe: 'Quiero decir que una vez que te haces mi discípulo y entras en mi barco, entonces es problema del barquero llevarte hasta la ribera dorada. Cuando yo acepto a un discípulo me concentro en su alma y le doy al alma alguna meditación interna. Hago emerger el alma, y entonces el alma medita de hecho en y a través del buscador - de esta manera el discípulo va a recibir sin falta mi instrucción interna'.

Cada mañana, entre las 2 y las 6, este maestro medita en todos sus discípulos alrededor del mundo – guiando a cada uno de ellos individualmente, específicamente. "Cuando medito en mis discípulos, motivo e inspiro a cada individuo conforme a su aceptación de mí y conforme a su capacidad para recibir y manifestar la luz que estoy brindándole."

Otros maestros de este siglo también han hecho hincapié en la importancia de la meditación como puente de acceso entre ellos mismos y sus discípulos, y han recalcado que no importa lo lejos que puedan estar físicamente, ellos conocen los pensamientos, sentimientos y conciencia de sus discípulos. Refiriéndose a los discípulos en otras partes del mundo, Sri Chinmoy escribe que cuando una persona se concentra en él, "inmediatamente una de mis emanaciones o seres internos acude a mí  y llama la atención de mi mente física. Quizá desconozco el nombre de la persona, quizá nunca la he visto en esta vida, pero su alma viene hasta mí y trae el rostro y la forma física de la persona justo delante de mí...".

Y luego continúa: "Si estás meditando en la presencia física de tu maestro o en algún otro lugar, eso carece de importancia. No importa dónde estés, si meditas profundamente, vas a obtener sin falta su guía interna. Y esta guía interna, que es su unicidad interna contigo, durará por siempre y para siempre."

En esta forma de bhakti yoga el discípulo medita con su guru o en una fotografía de su guru a fin de sintonizar con ese nivel superior de conciencia – esta sintonización es una parte esencial del discipulado. Al mismo tiempo, esta sintonización y devoción es impersonal, dirigida hacia el estado universal de consciencia y a las cualidades de ese nivel de logro del guru más que hacia una personalidad humana. Cuando un maestro espiritual que ha realizado a Dios entra en su conciencia más elevada, es uno con la Divinidad que hay dentro de él. El individuo humano está enteramente fundido con Dios. Identificarse con esta meditación elevadísima del Maestro es tener una experiencia directa de la conciencia que es el objetivo de la búsqueda interna de uno. Esto no es meditación en un individuo humano sino más bien meditación en la Conciencia Divina, que está utilizando lo humano como instrumento para revelarse a sí misma.

Reconociendo su papel como el de un mero instrumento, el guru emana devoción desde sí mismo hacia Dios – mientras que al comprender que la Realización de Dios significa realmente unicidad con Dios, el discípulo  se esfuerza para complacer a su Guru, puesto que el beneplácito de su guru es también el beneplácito de Dios. 

El río fluye hacia el mar...

El río fluye hacia el mar...

Dificultades

La aceleración que se produce en el propio progreso espiritual por medio de la presencia del guru significa también una aceleración kármica, una intensificación de todos los aspectos de la vida de uno – un proceso de limpieza pero a veces difícil cuyos beneficios pueden esperarte más allá de los límites de tu entendimiento actual.

Mis propias frecuentes visitas a mi guru, aunque son ocasiones de gran alegría, han precipitado también todo tipo de confrontaciones con las cualidades negativas inherentes a la naturaleza humana. Estos conflictos son una parte esencial de la regeneración espiritual y su intensificación ofrece una importante oportunidad para hacer un progreso rápido. El Guru tiene un efecto catalizador de esta manera, pues cualquier característica negativa que hemos reprimido porque no se ajusta a nuestro ideal consciente de nosotros mismos, es segura y rápidamente traída a nuestra atención, para ser afrontada y finalmente trascendida.

La eliminación de estas cadenas kármicas parece ser ayudada de muy diversas formas por diferentes maestros – algunas veces ocultamente o a veces a través de un contacto o bendición física; a través de comida, incluso, o en el caso de un maestro, Shirdi Sai Baba, manoseando continuamente pequeñas monedas que habían poseído sus discípulos, extrayendo así la condición negativa de sus devotos en sí mismo. En la India también, uno ve a veces a los devotos tocando los pies de un guru con sus cabezas: en su biografía de Meher Baba, Jean Adriel describe esto como 'tender ante él la carga de sus samskaras – esas impresiones sutiles de pensamiento, emoción y acción, que atan al alma individual a recurrentes vidas terrenales'.

Entrega y Obediencia

Para la mayoría de los occidentales la entrega y la obediencia son dos grandes tropiezos en el sendero del yoga devocional: para los no-discípulos el mero pensamiento de una devoción incondicional a otra persona es aborrecible. Apreciamos nuestra noción de libertad – incluso sabiendo que nuestra libertad es realmente sólo auto-indulgencia. Pero la libertad real es algo muy superior, es libertad del sufrimiento, del apego, de la ignorancia y una vida guiada no por la prosecución del placer sino por el alma misma. Y la entrega espiritual, también, no es la entrega de un esclavo a su amo, sino un proceso de afinación con nuestro propio Ser más elevado, nuestra propia Divinidad, de la cual el guru es una representación externa. Es la forma humana que debemos tomar lo que se interpone en el camino de nuestro reconocimiento.

Abandonando sus propios deseos y antojos y entregando su ego, el discípulo no está sometiéndose a otro ego finito y limitado, sino a una personificación de la verdad, la compasión y el amor infinitos, cuya única causa es la realización de los discípulos. "Tengo que ayudaros," dijo una vez Sri Chinmoy, "servir a la humanidad  es la única razón por la que estoy en la tierra." Y así pues, el maestro guía a sus discípulos a través de niveles cada vez más profundos de entendimiento y amor hasta que finalmente ninguna traza de ego permanece. "Cuando el ego desaparece", escribe un maestro, "allí surge el conocimiento del Verdadero Ser; la conciencia de uno es entonces la del eterno e infinito 'Yo soy', en la cual no hay separatividad, y la cual incluye toda vida. " 

Progreso

Se dice que una encarnación pasada con el propio guru equivale a multitud de encarnaciones de progreso normal. Su presencia despierta el anhelo de nuestra alma por su creador de manera que todos los demás apegos terrenales son consumidos como resultado de este impulso específico de conocer a Dios. El guru es el inspirador que nos recuerda nuestro destino real, y quien despierta el vasto depósito de energía y dedicación  que normalmente yace dormido dentro. Como el agente de nuestra transformación su llamada a la perfección es drástica e intransigente. Él da dirección a este esfuerzo, prendiendo nuestra aspiración una y otra vez y apuntando siempre al horizonte más lejano. "Nuestra meta," escribe mi maestro, "es ir siempre más allá, más allá, más allá. No hay límites para nuestra capacidad porque cada uno de nosotros tiene al Divino infinito dentro de sí."

Krishna instruye a Arjuna

El Señor Krishna instruye a Arjuna...

En cada época el guru viene para hacer al hombre consciente de su divinidad, para liberar al hombre de su atadura y para elevarle a un plano de existencia superior. El esfuerzo de los discípulos en trascender y purificar su propia naturaleza no se reduce a una  estoica y pasiva resistencia a los desafíos encontrados con su guru, sino que se extiende activamente en cada are a de su vida – meditación, servicio, cada aspecto de su existencia es su sadhana. Él llega a acoger las dificultades como un reflejo de sus propios apegos o expectativas, y aprende a no agarrarse, a soltarse de estas partes de sí mismo. Comienza a darse cuenta de que su vida es en realidad un taller extenso de Realización de Dios, y que cada penuria o problema sencillamente le está presentando otra oportunidad para lograr progreso a través de la entrega y la ausencia de deseo. Su vida se vuelve una meditación en acción, cada vez más centrada en la conciencia que está creciendo dentro de él. La propia compasión y desapego de su guru están echando raíces en su corazón. Este es el karma yoga del Bhagavad Gita, cuando Krishna insta a Arjuna, "Haz lo que hagas pero dedícame a Mí los frutos de tu acción." Las palabras de Krishna a Arjuna son las palabras de todo maestro espiritual Realizado a sus discípulos y resumen la promesa conmovedora e inmortal que cada guru hace...

El Señor Krishna a Arjuna...
"Dame todo tu corazón, sacrifica todo por Mí,
inclínate sólo a Mí, y Me encontrarás.
Esta es Mi promesa que tan profundamente te ama.
Abandona entonces tus deberes terrenales,
entrégate a Mí únicamente.
No tengas inquietud;
Yo te absolveré de todo tu pecado."

- Bhagavad Gita.

(Artículo de Jogyata Dallas publicado en una revista de Auckland (Nueva Zelanda). Hay más articulos interesantes en su diario digital.)