Semana 2: Enfocando la mente
Objetivos
En esta segunda semana…
- Continuarás la práctica regular y diaria en tu sitio especial para meditar.
- Aprenderás más sobre cómo enfocar la mente mediante la concentración.
Lecturas
- La Mente Silenciosa
- Concentración (1 a 6).
- Lee estos capítulos atentamente y familiarízate con las técnicas para aquietar la mente.
Ejercicios–2
Hasta ahora has estado practicando principalmente con los ojos cerrados. Esta semana practicarás la concentración y la meditación con los ojos abiertos. Concentrando tu foco mental en objetos, como una vela o una flor, aprenderás a sujetar la mente y contener su tendencia a divagar.
Ejercicios Recomendados
Ahora que ya te has familiarizado con los ejercicios de respiración, podemos introducir algunos ejercicios de concentración. Ya que has progresado en la práctica, no tienes que continuar con todos los ejercicios de la Semana 1. Comienza con tus dos ejercicios de respiración favoritos de la semana pasada. Una vez que has calmado la mente y el cuerpo con los ejercicios de respiración, comienza a practicar los ejercicios de concentración de esta segunda semana:
La flor interna. Para este ejercicio necesitas una flor. Con los ojos entreabiertos, mira la flor durante unos segundos. Mientras estás concentrándote, trata de sentir que tú eres esa flor. Al mismo tiempo, trata de sentir que la flor está creciendo en lo más íntimo de tu corazón. Siente que eres la flor y que estás creciendo dentro de tu corazón. Entonces, poco a poco intenta concentrarte en un pétalo en particular de la flor. Siente que ese pétalo que has escogido es la forma-semilla de tu realidad-existencia. Después de algunos minutos concéntrate otra vez en la flor entera y siente que ésta es la Realidad Universal. De esta manera ve adelante y atrás, concentrándote primero en el pétalo –la forma-semilla de tu realidad– y luego en la flor entera –la Realidad Universal. Mientras lo haces, procura por favor no dejar que ningún pensamiento entre en tu mente. Procura hacer tu mente absolutamente calmada, silenciosa y tranquila.Después de algún tiempo, por favor cierra los ojos e intenta ver la flor, en la que te has concentrado, dentro de tu corazón. Entonces, de la misma manera que te concentrabas en la flor física, concéntrate gentilmente en la flor dentro de tu corazón, con los ojos cerrados.
El latido de la vida. A algunos buscadores les gusta concentrarse en el latido de su corazón. Si quieres hacer esto, no temas que el corazón vaya a pararse y vayas a morir. Si quieres ser un verdadero héroe en tu vida espiritual, puedes practicar la concentración en el latido de tu corazón. Esta es tu oportunidad dorada para entrar en la vida sin fin. Cada vez que escuches el sonido del latido de tu corazón, inmediatamente siente ahí tu vida infinita, inmortal.
El punto. Si quieres desarrollar el poder de la concentración, aquí hay un ejercicio que puedes practicar. Primero lávate la cara y los ojos adecuadamente con agua fría. Luego haz un punto negro en la pared al nivel de los ojos. Colócate frente al punto, a unos veinticinco centímetros de distancia y concéntrate en él. Después de unos minutos, intenta sentir que cuando inhalas, tu aliento está realmente viniendo del punto, y que el punto también está inhalando, obteniendo su aliento de ti. Trata de sentir que hay dos personas: tú y el punto negro. Tu aliento está viniendo del punto y su aliento está viniendo de ti. En diez minutos, si tu concentración es muy poderosa, sentirás que tu alma ha salido de ti y ha entrado en el punto negro en la pared. En ese momento trata de sentir que tú y tu alma estáis conversando. Tu alma está llevándote al mundo del alma para tu realización, y tú estás trayendo el alma al mundo físico para su manifestación. De esta manera puedes desarrollar muy fácilmente el poder de concentración. Pero este método ha de ser practicado. Hay muchas cosas que son muy fáciles con la práctica, pero tan sólo porque no las practicamos no obtenemos el resultado.
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Como siempre, asegúrate de que no van a molestarte. Siéntate cómodo ante tu altar de meditación, con la espalda derecha. Enciende la vela, prende una varita de incienso y pon la música de meditación a volumen suave.
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Comienza practicando 5 minutos alguno de los ejercicios respiratorios de la Semana 1.
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Continúa otros 7-10 minutos con alguno de los ejercicios de esta semana.
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No te olvides de escribir en el diario tus impresiones.
"Somos lo que repetidamente hacemos.
La excelencia, por lo tanto, no es un acto,
sino un hábito".
- Aristóteles
¿Se calmará mi mente alguna vez?
¡Claro que si! Recuerda que estás intentando disciplinar una mente que ha deambulado suelta durante mucho tiempo. Y, como ya has descubierto, es imposible pararla de golpe. Por eso, esta semana te enfocarás en la práctica de la concentración. Concentrando la mente, puedes estar aún pensando, pero al menos estás pensando en una sola cosa, y eres tú quien dirige la mente, y no al revés.
Igual que los músculos responden al ejercicio regular, tu mente se volverá más disciplinada y el número de pensamientos que tienes disminuirá a medida que continuas tu práctica diaria de meditación. No intentes evaluar si lo estás haciendo bien o mal; puedes estar seguro de que si prácticas con regularidad estás haciendo un progreso consistente.
“Cuando la mente deja de hablar,
el corazón comienza a soñar
y la vida empieza a florecer.”
- Sri Chinmoy
Si te parece difícil bregar con el caudal de los pensamientos durante la meditación, puedes usar la imaginación de una manera muy sencilla. Piensa que tu conciencia es como un océano inmenso o como el cielo infinito, y tus pensamientos son los peces que nadan o los pájaros que vuelan en la distancia. Lo importante es sentir que los pensamientos son insignificantes y que no tienes porqué seguirlos.
Así pues, por favor, ten paciencia. Con la práctica constante, observarás sin duda cambios positivos, no sólo en tu meditación sino también en tu vida cotidiana.
Una Nueva Conciencia
Durante la primera semana seguramente habrás tenido la siguiente experiencia. En cuanto intentabas aquietar la mente, ¡se te llenaba de un millón de pensamientos! Probablemente te ha impresionado lo enredadora que es la mente. Y como consecuencia, quizá te has desanimado un poco. ¡No te desanimes! Esa es una experiencia universal.
No obstante, vuelve a pensar un momento en ello; si no habías meditado antes, probablemente esta ha sido la primera vez que has advertido tus pensamientos. Si has sido realmente consciente de tus pensamientos, significa que tienes una conciencia más elevada o más profunda que está separada de tu mente. ¡Este ya es un gran paso! Has alcanzado un nivel de conciencia más allá de lo que la gran mayoría consigue en toda su vida.
Probablemente todavía te preguntas porque te parecía que tenías más pensamientos en cuanto empezabas a meditar. En realidad no es eso.
Imagina que tu mente es un coche viajando a gran velocidad por la autopista. Cuando las ventanas están cerradas, vas fluyendo con el coche y no tienes una sensación muy real de la velocidad a la que vas. Sin embargo, si abres la ventana y sacas la cabeza, ¿qué ocurre? ¡¡¡Zas!!! Un chorro de aire te pega en la cara y en seguida tienes una sensación muy buena de la velocidad que llevas. ¿Estaba siempre ahí ese chorro de aire, moviéndose tan rápido? La respuesta es sí, por supuesto.
Esto es exactamente lo que ocurre cuando intentas calmar la mente por primera vez. En tu conciencia cotidiana ordinaria vas fluyendo junto a los pensamientos de tu mente, y no te das cuenta de cuantos pensamientos hay ni de lo rápido que van. Pero en cuanto comienzas a meditar, es como si pusieras la cabeza fuera de la ventana del coche y fueras golpeado por un chorro de pensamientos. ¿Estaban siempre allí los pensamientos? Si, estaban, pero no eras consciente de ellos.
Por lo tanto, si al intentar meditar te das cuenta de que están viniendo millones de pensamientos, no te preocupes. Ser consciente de eso es exactamente lo que necesitas. Una vez que eres consciente de tus pensamientos, sólo entonces, puedes suavemente volver a enfocarte en la respiración, o en la vela, o en el ejercicio que estés haciendo.
Sumario - Confía en el jardinero
Durante esta segunda semana habrás…
- Leído los capítulos correspondientes del Manual de Meditación.
- Practicado los ejercicios recomendados durante un mínimo de diez minutos diarios y preferiblemente a la misma hora cada día.
- Anotado tus práctica y experiencias en el diario.
¡No pasa nada!
Hasta ahora probablemente habrás tenido toda una gama de experiencias en tu meditación. Seguro que algunos días—tal vez muchos—sentiste como si no pasara nada. ¿Es esto un problema? No lo es. Sin duda, mientras estás meditando con regularidad, algo está ocurriendo en lo profundo de tu ser, aunque no siempre seas consciente de ello.
Recuerda que hasta ahora has practicado sólo dos semanas; si ya esperabas transportarte a un estado alterado de conciencia, o haber eliminado todas las emociones negativas de tu vida, te sentirás desilusionado. En lugar de desilusionarte, cambia tus expectativas.
“La paz comienza
cuando la expectación termina.”
- Sri Chinmoy
Confiamos en que también ha habido días en los que has sentido algo. Tal vez sólo fueron dos segundos, pero está bien—esos dos segundos pueden cambiar el día entero. No existe en la práctica un momento mágico a partir del cual se medita siempre perfectamente. Sin embargo, con el tiempo, habrá más y más momentos durante la meditación en los que sentirás que algo está ocurriendo internamente, y estos momentos serán también cada vez más largos.
Confía en Tu Alma
Cada día, cuando meditas, estás alimentando tu alma. Un día determinado, tu alma sabe exactamente qué cantidad y qué clase de alimento necesita para progresar lo más posible. Las experiencias que tienes durante la meditación estarán determinadas por lo que tu alma quiere ese día. Por lo tanto, si durante unos días tienes una determinada experiencia durante la meditación y luego desaparece, eso no significa que estés retrocediendo. Confía en tu alma y date cuenta de que en ese momento está necesitando alguna otra cosa. Si meditas con regularidad y aspiras sinceramente a una conciencia superior, tendrás experiencias que están más allá de tu imaginación.
“Ya que la vida no es otra cosa que
una continua serie de experiencias,
todo me ayuda en última instancia
hacia mi iluminación final.”
- Sri Chinmoy
Confía en el Jardinero
¿Has mirado alguna vez una planta y has sentido, sin necesidad de tocar ni siquiera la tierra, que la planta estaba pidiendo agua? Cuando ocurrió, ¿cuál fue tu reacción inmediata? Probablemente pensaste, o le dijiste a la planta: “Voy a regarte ahora mismo”. La planta hizo su parte pidiendo el agua, y tu hiciste la tuya colmando su necesidad.
Tú eres como esa planta. Y hay un Jardinero que sembró la semilla de la aspiración muy dentro de ti. Cuando meditas, estás implorando que el Jardinero alimente tu ser interno con la luz del auto-descubrimiento, para que puedas crecer y convertirte en una hermosa flor o un imponente árbol. No intentes forzar tu progreso; tu única responsabilidad es implorar. La responsabilidad del Jardinero es alimentarte. Confía en el Jardinero.
“Dios ha preparado mi comida.
Ahora yo debo preparar mi hambre.”
- Sri Chinmoy
Meditación
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